Mi chilabilla.

100_1300El tiempo nos modifica. O nos tunea,  como diría un joven de nuestra época.  Nos empiezan a salir pelos donde antes no teníamos y a algunos se les caen de esos lugares en los que antaño se podían hacer coletas. Esto ocurre independientemente a mujeres como a hombres. El tiempo también nos tunea los pensamientos, las costumbres, la manera de ver las cosas… en fin queramos o no estamos abonados a unos cambios permanentes y que algunos califican de “evolutivos” Pero muchos seres humanos como yo mismo a veces nos aferramos a las cosas materiales como si de alguna mascota o primo lejano ser tratase. Y esta entrada está dedicada a un trozo de mi vida que por estas fechas cumple ocho años. MI CHILABA, o como yo siempre le he dicho MI CHILABILLA. Y ahora que se acaba el invierno es momento de hacerle un pequeño homenaje.

“Ventura, prenda, tú no te vistes, tu te tapas” Esa fue la mejor frase que me dijo mi hermana Mari Carmen y partamos de esta base para seguir escribiendo.

Allá por el 2001 mi amigo Manolo vino a Granada a hacerme una vistilla. Entre muchos lugares que visitamos en mi pequeña y maravillosa ciudad, fuimos a una tienda de ropa de segunda mano, cerca de la facultada de derecho. Encontramos sendas chilabas por 200 duros, 1.000pts, 6’01€ y sin pensarlo dos veces, las compramos. La mía es la de la foto, evidentemente, la de Manolo era igual pero en tonos rojos, si mal no recuerdo.

Ha sido y es una de mis mejores amigas y una de mis más fieles compañeras de viajes. Desde el momento que la adquirí se ganó la enemistad de todas las personas de mi alrededor, mi pobre abuela, mi madre, y ahora mi sufrida Turpi. El tiempo también la ha hecho cambiar. Está un poco más deshilachada que hace ocho años, pero también es más rica en experiencias y en buenos momentos. La sigo conservando y me la sigo poniendo, aunque es uno de los motivos de discusión que tengo en mi casa, ni siquiera la enorme legión de Winnies The Pooh que hay en mi Guillermina aceptan esa prenda. David, otro de esos amigos por el que daría el pie izquierdo, (aprovecho para reivindicar los cambios automáticos) me regaló otra que él se compró, y que abrigaba mucho más, pero aquella que yo me compré sigue siendo una de mis prendas favoritas. Pese a quien le pese, y para desgracia del sistema ocular de todo el planeta, la seguiré llevando hasta que me muera. A diferencia de otras prendas míticas, ésta sigue lavándose puntualmente, la sigo sacando a pasear y como ya he dicho más arriba sigue ocasionando alguna que otra disputa familiar, pero yo sigo fiel a mis principios y no me desharé de ella jamás. Es el triunfo de la resistencia de mi fondo de armario. Prendas míticas como la chaquetilla de mi Abuela, mi camisa hawaiana, mi sudadera de Camarón de la Isla o mis camisetas del Granada FC y del Betis Balompié están perdidas o en paradero de muy difícil localización, vamos que están en el trastero. Pero mi chilabilla resiste. Es una campeona. 

Creo que sólo tengo una anécdota buena con ese conjunto de hilos, poco resistente al frío y con un capuchón que no sirve para nada. En una gasolinera que trabajé durante ese mismo año, el dependiente al verme llegar de paisano me dijo “Como se nota que eres de Granada” El tío no es que tuviera muchas luces, pero relacionó la chilaba con Al-Ándalus, y con mi ciudad.

Moraleja: Que estoy orgulloso de ser Andaluz, de ser Granaíno, de mi chilabilla y de mis amigos. Y no necesariamente en este orden, y mensaje para mi Turpi.: Pasarán muchos años y lamentablemente para ti, seguiremos discutiendo por una de las cosas que más cariño le tengo MI CHILABILLA. Que por cierto, ella en ningún momento me habla mal de ti, que lo sepas.

3 comentarios to “Mi chilabilla.”

  1. Hi, interesting post. I have been wondering about this topic,so thanks for writing. I’ll likely be coming back to your blog. Keep up the good work

  2. Jesus Vil Says:

    primero, ¿tienes amigos internacionales? copón, amplias tus fronteras, y mucho más allá de Sierra Morena.
    Aplaudo esta entrada, solo un pero, creo que cierta corbata y cierto traje a trozos, no ha sido tan usado, pero es igualmente mítico.
    Un abrazo amigo de Raúl el de Padúl que comía faln Dhul.

  3. Hay cosas que hay que conservar toda la vida pese a quien le pese. Si estás enamorao de tu chilabilla nunca la dejes escapar. Otra cosa que tengo que decirte es que tu chilabilla puede sentirse sola en algún momento, por lo cual veo necesario que le regales unas compañeras de viaje, de su misma etnia o cercana, como son UNAS BABUCHILLAS. Si las pruebas( no se si lo has hecho ), dudo que las dejes escapar. Un abrazo.

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