Empezar la mañana.

Desde hace algún tiempo y debido a mis diversas obligaciones laborales, mis horarios no son nada regulares. Hay muchas maneras de empezar un día y depende a que hora salgas a la calle te encuentras una cosa u otra.

Cuando salgo de mi casa a las 5 de la mañana, después de haber dado buena cuenta de un desayuno a base de leche, mucho café soluble y alguna que otra tostada con aceite de oliva y una pizca de sal, la calle está casi desierta, ni siquiera pasan coches pero si te encuentras con alguien que también empieza a trabajar a esas horas de manera involuntaria nos damos los buenos días aunque a esa persona no la vuelva a ver en mi vida. Es más, no es sólo darle los buenos días a un desconocido a las 5 de la mañana si no la conversación que mantendríamos en caso de que decidiésemos dar un paso más en nuestra efímera relación de viandantes:

– Buenos días desconocido

–  Buenos días.  Vaya horitas para ir a trabajar

–  La verdad es que es muy temprano, pero también acabaremos pronto

–  Es cierto, todo tiene sus ventajas.

–  Cómo está el mundo…

–  Es que hay una crisis…

Nooooooooooooooooooooo, ni conversaciones ni pamplinas, que son las 5 de la mañana, y yo tengo que coger un camión y el otro seguramente tenga que buscar habichuelas… Yo que sé… Si ya he sido respetuoso con un desconocido, dejémoslo ahí.

Salgo de mi casa a las 6 de la mañana. Empieza a ser una hora más normal, y camino al camión me encuentro los bares llenos de gente casi en silencio y con el único sonido de las máquinas de café. ¿Por qué la gente no desayuna en casa? Un euro al día, 26 días laborables al mes son casi 1.000 duros de los de antes. Joer, yo con esos 26 euros tengo para más de medio depósito de gasolina con mi coche. Y puedo asegurar que disfruto más conduciendo a mi José Luís con la música a todo volumen que  tomarme un cortado de forma habitual en un bar todas las mañanas. Un solo apunte,  en el caso anterior, hay un barecillo en un pueblo que me paro de camino a la cantera, puedo dejar el bicho en la puerta y cuando me ven entrar ya tengo mi cortadito en la barra. Pero, por suerte o por desgracia, hace mucho que no hago esa faena.

Salgo de mi casa a las 7. ¡Qué desastre! Parece que  me voy a incorporar a una autopista por un carril de aceleración. Todo está lleno de niños, de oficinistas, de coches, de adolescentes. Éstos últimos son una raza aparte, son seres vivos, (no utilizaré la expresión seres humanos) que se pasan todo el día recreándose a sí mismos y no dejando nada al azar. Creo que tienen medida hasta la longitud de los cordones de las zapatillas de moda de esa semana. Son engendros entre un niño que sigue jugando con cochecitos y HOMBRES Y MUJERES ADULTOS Y ADULTAS. Los mejores (ironía) son los que fuman y no saben como ponerse. Ya me jode horrores tragarme la bocanada de aire contaminado de algún que otro insensato, pero es que si además ese conjunto de mierda y alquitrán viene de un aparato respiratorio cargadito de hormonas… Vamos, mejor ni pensarlo. Por si no queda claro. Odio a los adolescentes. Incluido cuando yo estaba en esa edad. Gracias Mateu por aquel comentario en el Bar de Cala Bona, frente al Burguer King. Todavía recuerdo que fuiste tú el que lo dijo y que yo en su momento no entendí. Ahora y a riesgo de que alguien me de una colleja: Secundo la moción.

Salgo de Casa a las 8. Parece que llego tarde, ya la ciudad está rodando, se ha tomada un buen café con tostadas y ha tomado horario de funcionarios. El tráfico es fluido, los niños y engendros (adolescentes) están entrando en sus institutos. Los bares están “pseudo-vacios”, y el tío que me hubiese encontrado a las cinco de la mañana empieza a mirar el reloj por que se aproxima la hora de la merienda. 

Está claro que el mejor momento del día es cuando lo empiezas. Puede que hoy me toque la lotería o que encuentren la cura para alguna enfermedad rara, por eso intento siempre salir de casa con una sonrisa y con el estómago lleno.

Besitos.

Una respuesta to “Empezar la mañana.”

  1. jesusvil Says:

    bravo!!!!mis cinco minutillos de descanso (aunque hoy estoy en huelga de trabajo, no de estudio) ya han merecido la pena.
    PD. Los adolescentes son difíciles, pero son buena gente (algunos)

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