Pues que no sé como titular esta entrada…

calcetínUno sale tarde de Son Servera un martes, haciendo resumen del día, entre comidas, risas, un cafelillo con hielo con Manolo y su trupe. Conforme voy llegando a Palma empieza una gran preocupación, ¿Dónde aparcaré? La semana pasada tardé más tiempo en aparcar que en hacer el trayecto y eso que lo hice casi en las avenidas. Con este pensamiento catastrófico y pesimista decido tirar por el centro y así tener otra imagen de la ciudad alejada de compras, de tráfico, de vendedores ambulantes… esa imagen era un poco más… más fea, déjemoslo ahí. Pero llegando a mi casa vemos a una señora de unos 42 años vestida con un símil de kimono japonés que nos hizo pensar que se había escapado de una fiesta de disfraces, a continuación vimos a otra señora vestida con sus mejores galas, y conforme avanzábamos más gente guapetonas pipirisnice con ropa cara y de marca. El motivo lo descubrí más tarde. Simplemente era que Plácido Domingo cantaba en el Palma Arena, el cual ha sido hoy noticia por la cantidad de corrupción que ha habido en torno a ese velódromo que realmente no se usa para nada. Lo mejor de ese recinto son las gradas, bueno,  sólos las que yo llevé durante su costrucción. Lástima que yo no pude pillar cacho de los millones que allí se repartían.

Todo esto viene realmente a explicar algo totalmente absurdo y que más tarde me llevará a buscar cosas más “especiales”.

Yo, no es que vista muy bien, como ya dije muchas veces me tapo, pero tampoco voy con lo primero que pillo… bueno a veces sí. Ese día, es decir, ayer, iba con mi camiseta azul, unos pantalones cortos,  las converses azules y unos calcetines verdes. Reconozco que no es que fuese muy conjuntado, pero es que iba cómodo, muy cómodo y el verde chillón de mis calcetines no se veía mucho. Claro, luego están las sorpresas que te da la vida y sin venir a cuento me regalan unas chanclas de las de toda la vida de color blanco. Si hubiese ido a una zapatería a comprámerlas no hubiese variado ni el modelo ni el número, eran blancas y me apretaban bien el pie, por lo tanto decidí que del pueblo a casa conduciría con ellas puestas. Y así lo hice.

Volvamos al principio del post, no a lo de los mllones de la corrupción, un poco más arriba. ¿imaginias a mi caminando con mi camiseta azul, mis pantalones beiges, mis calcetines verdes y mis chanclas blancas entre medio de un desfile de gente bien vestida?

Pues no ocurrió, tuve el valor de quitarme los calcetines en el coche, además de que aparqué justo al lado de casa. Para los que esperabáis un final donde hubiese dado el cantazo, lo siento, pero no tuve la oportunidad ni de andar entre los millonarios y los que aparenta serlo.

Y de apariencias sigue la cosa. El lunes me encuentro que en la entrada del piso donde vivo hay una mesa cuadrada de cristal en un rincón. La robo y para casa, fue mi primer pensamiento. Pero al acercarme veo un cartel escrito a boli y pegado con celo sobre ella. “SE RUEGA RESPETAR LOS ADORNOS mesa de la entradaDE LA ENTRADA. PARA MÁS INFORMACIÓN CONTACTAR CON EL 3A”

Toma, que toma, que toma, pastillas de goma. Es decir, a un vecino, llamémosle X le sobra un mueble, y en vez de tirarlo a la basura, donarlo a la beneficiencia o reciclarlo, lo encaroma a la entrada triste y lúgubre de mi edifcio, y la TDT sin funcionar al 100% todavía.

Que se deduce de todo esto… Muy sencillo, que si te sobra algo, puedes dejarlo en el rellano de tu vivienda comunitaria, pero con un cartelito.

Más ejemplos:

-Puede sobrarte un montón de sobras de comida, envases vacios, ropa rota y vieja y dejarla. Al fin y al cabo puede considerarse una escultura conceptual y se añade a la mesa. Las quejas, al 3A.

-Puedes descuartizar a ese vecino extraño que juega todo el día con soldaditos rememorando épocas épicas y colocarlo de manera simétrica a ambos lados de la bolsa de basura que hay encima de la mesa de cristal. Las quejas, al 3A.

-Puedes tener un cementerio nuclear clandestino en el cuarto de la lavadora y los residuos los colocas junto a los brazos mutiliados de ese pobre hombre que ahora yace acompañado de una bolsa de basura y un mesa de cristal en la esquina de la entrada de una comunidad de vecinos donde alguien muy cortesmente y de manera totalmente gratuita decora el espacio común que hay junto a los buzones. Y no se te ocurra quejarte que te mando a los vecinos del 3A.

moraleja. ¿qué dice un pijo cuando naufraga?:

S.O.S.: Saves ours souls. NOoooooooooooooooooooo

Sálvenme, osea Socorro.

Una respuesta to “Pues que no sé como titular esta entrada…”

  1. a nosotros nos sobran muchas cosas, las dejo en tu entrada encima de la mesa, y las kejas al 3ºA.

    S.O.S = Socorro, osea Salvame.

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