Un tipo curioso.

4.30 de la mañana. Suena el despertador. Creo que es temprano hasta para mi. Las tareas a realizar hoy no estaban muy claras, exceptuando que debía acompañar a un chófer a la nave nuestra y después a cargar plásticos para reciclar. Sin saberlo se iba a convertir en el personaje humano del día, de la semana y casi de los últimos quince días.

Le pondremos un nombre ficticio…Hernán (por que al igual que el descubridor, éste ser humano es oriundo de Extremadura). Hernán es un tipo bajito, no más de 1.50m, Conducía  un Iveco de 9 años con el típico chasis rojo. Y lo único que superaba los pliegues de su veterano rostro eran los miles de kilómetros que lleva haciendo desde tiempos inmemoriables. Hará unos 3 años le dió un derrame cerebral dejándolo casi sordo, sin fuerza en la mano derecha y con una extrema delgadez que implicaba mirarlo dos veces para encontrar su pequeño cuerpecillo, de donde brotaban como dos cometas unos ojos negros profundos como una noche sin luna. A pesar de tener 60 años, consevaba el pelo que hacía juego con sus acais y tal y como iba vestido, parecía presidente de honor del club “YO NO ME VISTO, ME TAPO” del cual soy socio.

Lamentablemente hoy le tocará dormir en la isla, perdimos el barco por 30m. A pesar de ser un tipo bajito en estatura física, desprendía poderío e imponía respeto, pero a la chita callando. Siempre acompañado de un cigarro y con un claro acento extremeño, a pesar de llevar en Cataluña más de 40 años. Un emigrante más que regresará a su tierra natal en cuanto se jubile. Espero no esperar tanto, que si no me pido la jubilación anticipada.

La mañana transcurría bien, aunque empezaba a hacerse un pelín larga. Al salir del centro de reciclaje, mi jefe nos dice que vayamos rápido para el barco que todavía existía la posibilidad de cogerlo. Groso error el de mi Jefe y el mío por utilizar la palabra “PRISA”

Creo que hizo un trompo, dimos varias vueltas de campana, sacó una escopeta recortada, básicamente porque es un hombre pequeño y paró el camión en seco. Me dió su caja de tacógrafos y yo desde el asiento del copiloto iba rellenando los datos que ahí se ponen.

NOMBRE: Hernán Cortés

LOCALIDAD DE LLEGADA: Palma

MATRÍCULA: ……….. ¿por qué no me metí el bolígrafo en el cerebro y me hubiese llevado a urgencias despacito… nada de prisas? En las dos rallitas que hay puse primero los cuatro números 1111 y abajo las tres letras PPP (un disco tacógrafo tiene la medida casi exacta de un compac dis). PRIMER ERROR.

KMS FINALES: Antes una apreciación, yo copiaba lo que él me dictaba, ya que desconocía su apellido, la matrícula del Iveco con chásis rojo, y por supuesto, los kms que marcaba el tacómetro. Bueno… me dice la cantidad 112.000kms. Los pongo en su rayita correspondiente y empieza la tercera guerra mundial. Y esta vez no había buñuelos de por medio. Mira que el hombre era pequeño. En esos momentos me parecía el gigante de los guisantes.

Resumiendo, que las cosas con prisas, nunca salen bien, que las cosas con prisa nunca salen bien, que las cosas con prisas, nunca salen bien, que las cosas con prisa nunca salen bien. Salimos del Stop donde mi Turpi no vio un camión que venía de su derecha y el muy … Extremeño, sale para la izquierda saltándose un mega STOP, y una pobre mujer, ahora afincanda en un psiquiatro a perpetuidad, le de por hacerle unas humildes y poco molestas ráfagas de luces con su opel corsa viejecillo azul desteñío por el paso de los años y la corrosión propia de los vehículos sin pintura metalizada expuestos durante largos periodos a la salitre tanto del mar mediterráneo como a la de cualquier zona costera de este planeta.  Accidente físico no hubo, ahora como ya he dicho, la mujer está de baja hasta el fin de los tiempos.

Que si le había jodido el disco, que si lo iban a multar, que si los mozos de escuadra, que si la gendarmeria francesa, que si los carabinieri italianos, que si las que las cosas con prisas, nunca salen bien, que las cosas con prisa nunca salen bien. Y yo callado, en un asiento sin reposacabezas pensado una sóla pregunta: ¿por qué?

Llegamos al puerto y el barco como era lógico ya había surcado el mare nostrum con dirección Barcelona. Hernán que se recorrido media Europa en su Iveco con chasis rojo de 9 años, me hizo acompañarlo hasta la misma oficina de la naviera. No vaya a que se perdiese en la estación marítima número dos del puerto de Palma de Mallorca. Ya más calmado lo acompañé a un bar a que se tomase un bocadillo y suerte que mi compi Ricardo andaba por esos adarves y me vino a buscar.

Vaya día. Y claro, ahora a petición de uno de mis lectores más fieles voy a  tener que hablar de las hijas del presidente del gobierno del Estado Español que se empeña en seguir mintiéndonos, diciendo que es un tipo de izquierdas. No sé que me da más miedo que ZP se lo crea a hacer un viaje con Hernán Cortés.

Esta entrada la firmaré como Moctezuma.

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