Señales de vida

Para variar un poco mi vida, el  tiempo libre escasea como hace un lustro el agua dulce en mi añorada Andalucía, y si continúo con el mismo símil, espero que más pronto que tarde los pantanos y embalses de mis ratos de ocio estén a rebosar, o lo que es lo mismo, espero y deseo no llegar todos los días a mi casa a las 20.00h empezando a las 6 de la mañana.

Aunque he elegido mal día para desear algo así, ya que mañana sin ir más lejos es uno de esos días en los que llega un barco de la península y hay que cargarlo de ceniza de la central eléctrica, así que estaré fuera de casa al menos 16 ó 17 horas… pero eso es lo que hay, dicen que hay crisis.

No sé hasta que punto las palabras de mi santa madre me llegan a consolar, diciéndome que peor están los que no tienen trabajo. Supongo que algo de razón lleva la pobre mujer, que también está en una situación similar a la mía, es decir, muchísimo trabajo y poco dinero y sin tener derecho ni a quejarse.

Estos dos días de mini vacaciones me han servido para descansar un poco mi mente andaluza de tantos agobios y malos rollos laborales. Incluso me atrevería a decir que ayer fue uno de los mejores días que recuerdo en mucho tiempo. Empecé de la mejor manera que alguien puede empezar un día, con abrazos, besos y expresiones exageradas de amor de la persona que comparte mi vida en esta isla. Y empezando así el día estaba claro que todo iba a ir sobre ruedas. Empecé la etapa de salmorejo, con Jamón de las Alpujarras y aceite de oliva de Jaén, los huevos, el pan y los tomates autóctonos de este lugar de “la Mediterrànea”

En vez de tomar café, una buena siestecilla para que el salmorejo y el helado de fresa casero reposaran y a continuación vuelta por la sierra de la Tramuntana con mi Jose Luís donde tuve un poco de libertad para disfrutar de toda esa carretera de montaña repleta de curvas entrelazadas. Lo mejor de todo fue bajar al puerto de Calonge… Una maravilla de sitio. Menos mal que en la isla hay sitios donde el turismo de masas de hoteles y rent a cars no ha llegado todavía, y espero que jamás llegue.

Lo dicho, que no es que haya  dejado al lado el blog ni mucho menos, es simplemente que no tengo tiempo ni para rascarme el culo leer una simple revista. Así que tanto a mis millones de lectores como a todos mis amigos del feisbuk, les pido perdón por tenerlos un poco abandonadillos, pero supongo que todo el mundo entenderá que el poquito tiempo libre que me queda es para mi Turpi y para descansar.

Ya falta menos para que vuelva con más ganas y con muchas más cosas que contar. Besos para todos de este andaluz y no olvideis de ser felices y disfrutad la vida al máximo.

5 comentarios to “Señales de vida”

  1. Pásalo bien y vuelve pronto.

    Un abrazo.

  2. Carlos Gayá Says:

    Más allá de Andalucía existe una realidad censurada.

    http://www.desdecuba.com/generaciony/

    • Carlos Gayá, realmente tu comentario me ha sorprendido y me ha dejado con la miel en los labios. He visto muy por encima el blog del enlace y prometo dedicarle un buen rato de lectura este fin de semana.

      Si me escribes desde Cuba, entenderé ese enimágtico comentario, pero te invito a que escribas todo lo que quieras y no temas en la censura. Aquí el único que se autocensura (y sólo a veces) soy yo mismo al hablar de Juan Carlos y su trupe chingona.

      Lo dicho, espero tu respuesta y no dudes que leeré con mucha atención el blog que me has mandado.

      Gracias.

  3. jesusvil Says:

    escribe hombre!!!

    • Jesús Luís… si no tengo tiempo ni para arrascarme la nariz. Tengo empezadas 5 historias o 5 post o 5 entradas y ya le he perdido el hilo. Ahora son casi las 16h, después de una mañana magnífica con mi Turpi y disfrutando de un fin de semana libre he encendido esto un rato para ver mis páginas de coches y mis periódicos, mientras mi amada esposa termina una fideua o un bacalao al Pil Pil, realmente no sé que comeré hoy, pero conociendo los antecedentes de la compañera de vida seguro que estará para chuparse los dedos.

      Ahora me ha tocado una etapa muy tonta, por ponerle algún adjetivo a mi vida laboral. PUede que sea pesado y reiterativo, pero jamás en mi vida he trabajado tanto como estos últimos meses. A parte las dichosas salidas a la península ibérica, que por muy poco trabajo que haga en Valencia, estoy más de 24 horas fuera de mi casa, y además el viernes llegó un barco de ceniza y no llegué a mi casa hasta las 21.30h…..

      Pero como decía aquella canción de Amistades Peligrosas, ayer alguien me dio noticias breves de mi tierra natal además de un “peazo” Arbonaida de no sé cuantos miles de metros. Estoy deseando que el trabajo afloje un poco para poder terminar lo que será una de mis grandes obras en esta vida mía. Lo más gracioso e irónico de todo esto es que seguramente no tendré tiempo de disfrutarlo, pero sólo con entrar a esa habitación pintanda de azul pitufo, ver mis estanterías con mis revistas, mi vitrina con mis coches y el circuito montado merece la pena. Bueno ser humano, que ya me llaman para comer. Y no te agobies mucho con el tema trabajo, que seguro que saldrá algo, si no este curso, el año que viene. No vas a estar toda la vida esperando. Ya te llegará tu momento. Y seguro que la espera merecerá la pena.

      Besos dominicales desde estas islas extrañas y Gracias por todo.

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