Un lápiz

La belleza se puede encontrar en cualquier rincón del universo. Hoy la he encontrado en el leve susurro que hace un lápiz al deslizarse por una hoja de papel. Además si ese lápiz tiene la puntas desgastada, el sonido es distinto a uno que haya sido afilado justo antes de comenzar la maniobra de escritura.

Escribir con lápiz todavía tiene algo especial, y más si es en un folio por las dos caras.

Pero luego llega el hijo de puta del señor bolígrafo y manda a hacer puñetas ese leve susurro para silenciarlo con su sonido lineal y monótono.

La vida de un lápiz de madera no es eterna, pero se desconoce su fin, sin embargo, ¿cuántos bolígrafos hemos visto agonizando atadados a un trozo de guita para que no los robasen?

Por lo tanto, la belleza no está sujeta a nada.

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