Una dulce derrota

La gente que me conoce sabe que soy un poco friki de los coches, no es que sepa mucho, pero algunos conocimientos tengo.

Hoy mi novia formal, ha llegado a casa y me ha dicho que un compañero suyo propietario de un Mercedes CLK la había acompañado, y que menos mal que yo no he ido, porque en el coche sólo quedaba una plaza libre. Entonces he empezado a preguntar cosas como… ¿había más gente? ¿tenía los asientos ocupados o abatidos? y a ambas preguntas las respuesta eran negativas, acompañadas de una leve sonrisa maliciosa.

Me ha dicho que hoy no había traído el CLK, que había traído un Modelo de Mercedes de dos plazas.

Y yo, pues he empezado a relatar todos los modelos actuales y antiguos biplazas de la marca de la estrella, empezando por el SLK, el SL…

Nada, luego me he puesto con los clásicos y con los “imposibles”: SLS AMG, SLR, SLR Roadster, Cualquier SL de techo de lona, incluso mi coche fetiche, el 300 SL de 1954….

Nada. He llegado a empezar a pensar que se burlaba de mi, de este andaluz, de esta pobre criatura de la humanidad que ha pasado demasiado tiempo en la carretera, tanto en la de asfalto como en la de papel, a modo de revistas y libros.

La respuesta es…

UN SMART.

Zaaaaaaaaaaas, en toda la boca.

Mi novia formal, Mi Turpi, la compañera de mi vida, la mujer que me cuida cuando estoy enfermo, mi ser humano favorito, me ha ganado en mi terreno, con una victoria aplastante y muy inteligente. No he tenido otra cosa que hacer, salvo que darle la razón y admitir mi derrota.

El Smart. El Smart…. que puedo decir del Smart.

ES UN COCHE QUE ME GUSTA.  Sí, lo reconozco, me encanta. En la generación anterior sacarón el coupé y el roadster. Cada vez que pasa uno giro la cabeza. Bendita idea que tuvieron los alemanes con este juguetito.

Y ahora si alguien me preguntase si yo me compraría un Smart. La respuesta es rotunda. Sí. La versión descapotable, con un motor pequeño y cambio automático.

Pues aquí queda dicho. Me encanta el Smart, aunque tampoco me veo atravesando Andalucía de Huelva a Almería con él, pero para ir por la ciudad es lo mejor que hay.

pd: La versión en la que se ha montado mi señora esposa, llevaba el sistema Start/Stop. Vamos que se paraba el motor cada vez que el coche se detenía en un semáforo. Así que con este último párrafo resalto esa cualidad que ha dejado impresionada a mi Turpi.

“Estaba súper chulo” Palabras textuales.

Una respuesta to “Una dulce derrota”

  1. Coincido con Turpi: e súper chulo

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