Ha vuelto

La década de los noventa rondaba su ecuador. Por Guadix, Granada, Andalucía, y más concretamente en fechas navideñas solía pulular un pequeño andaluz de pelo largo, gafas, más bien feo y bastante delgado.

Por aquellos tiempos no tenía carnet, por lo tanto no tenía ni coche. Así que aquellos años de simple transeunte los pasaba entre la Buhonera, el Nabat, el Tirapiedras y todos los bares típicos del pueblo granaíno.

Recuerdos y fotos de aquella época ha miles, millones pero yo me quedo uno que es el vivo recuerdo de mis vacaciones navideñas en casa de me abuela.

El anorak de la renfe de mi abuelo

El susodicho andaluz no tenía un vasto fondo de armario, (como hoy en día) y mucho menos en ropa de invierno, es decir, plumones, chaquetones, chaquetas, chupas, anorales, rebecas, …. Pero en casa de esa abuela que hacía e hizo muchas veces de madre, Creo que yo que demasiado. Siempre me esperanban dos cosas.

El anorak amarillo de mi abuelo y mi colección de vehículos de Tente.

Así que en cuanto llegaba lo primero que hacía era colocarse esa llamativa prende de vestir e ir corre, corriendo a buscar a todos los Garrulos*

Más tarde, en la intimidad de aquel piso y acompañado de una soledad voluntaria, sacaba una caja de zapatos marrón en un mueble de comedor enorme para observar y recrearse con aquellos seudo-camiones hechos con piezas de Tente recolectadas a lo largo de la infancia.

El destino ha querido que sea en navidad cuando esos viejos amigos, el anorak amarillo de la renfe y el andaluz se vuelvan a encontrar. Parece ser que el tiempo solo ha pasado por uno de ellos. La prenda de vestir sigue estando pasada de moda, pero encaja como un guante al ser humano que escribe esta historia. Que está un poquito más mayor, con el pelo más corto y parece ser que sin estar delgado, tampoco está gordo del todo. Hay que recordar que ese anorak se lo dejó de poner mi abuelo ferroviario por que estaba pasado y mi abuelo murió en el año 1.986, así que habría que hacerle la prueba del carbono 14 para saber con exactitud el año de su fabricación.

Los seudo camiones de Tente

Quizás su historia sea más lineal que otros chismes que conservo, pero forman parte de mi vida como cualquier otra cosa. No recuerdo cuando los monté, no recuerdo cuando empecé con aquella tradición de verlos cada año, pero ahora están conmigo en mi casa y tiene un lugar de honor en la habitación del Scalextric.

El de la izquierda es invención mía, el de la derecha era un diseño predeterminado de una edición que se denominó Titanium. Las piezas verdes y blancas unidas no eran fruto de la casualidad.

Nada más, con esto termino este post el día que en mi casa termina la navidad.

Besos.

(*) Garrulos. Como todo grupo de pandillas que se precie, este es el nombre de la nuestra. Lo pongo en presente porque a pesar de que hay algunos que ya tienen dos hijos y están casados seguimos siendo Garrulos y me da a mi que lo seremos muchos años.

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