Semana Santa. Dedicado a David Benítez Marchante

Hoy he estado más de dos horas viendo una procesión. Me encanta la Semana Santa.

Me hace pensar.

Pienso en que yo debería ser distinto, en que el mundo debería ser diferente. Intento imaginarme un Ventura un poco menos radical en sus ideas y sus ideales y con mucho esfuerzo me autoengaño diciéndome que toda esa representación teatral es algo cierto y real. Que Dios existe y que Él dictamina nuestros actos. Esto solo ocurre en el primer plenilunio de la primavera.

La música es un otro mundo, es otra sensación. No logro situarla en otro ambiente o en otra fecha que no sean estos días de penitentes y pasos. Me gusta mucho el sonido seco y estruendoso de los bombos y cuando contrarrestan ese bronco y poderoso golpeteo con la delicadeza y la dulzura de los pequeños fragmentos que los tamborileros tocan en las tablillas adosadas a los tambores. Sigue sin terminar de gustarme la parte de los instrumentos de viento, pero entiendo que tienen que ir unidos los unos a los otros.

Desde pequeño siempre me acercaba a los penitentes a acariciar su suaves túnicas, más tarde, cuando empecé a ver el género femenino como algo más que simples seres humanos con pequeñas diferencias anatómicas, esas leves pasadas casi furtivas con mi mano a un trozo de tela, eran en realidad el anhelo de acariciar el pelo largo de una mujer.

Los pasos, las imágenes y demás actores quizás sean la parte menos importante de estos días sagrados, pero por pequeña que sea la importancia que les dé, te puedo asegurar que también la tienen. Ver a la gente, a las personas saludar esas tallas como si de verdad fuesen algo divino es algo que nunca llegaré a enteder, a pesar de que yo mismo participo en la obra y me hago la señal de la cruz como me enseño mi abuela.

Son los helados los que empiezan a avisarme de que el Viernes de Dolores se aproxima, es esa crema fría que te reconforta cuando el mercurio empieza a abandonar la zona baja, aún sabiendo que volverá a descender en el momento menos pensado. Me gustan los helados como me puede gustar un buen concierto en un patio de butacas acompañado por esa gitanilla a la que le hubiese acariciado el pelo en vez de los ropajes de un penitente.

Falta el incienso. No es un olor agradable, tampoco es algo que rechace, pero no puede haber una procesión sin este característico olor. El de hoy se ha hecho esperar, casi una hora, pero después he aspirado su embriagador aroma hasta casi quedar atontado. A pesar de estar en una isla en mitad de la mediterrànea, es un olor que me transporta irremediablemente a mi Andalucía, a los primero recuerdos que tengo de esta tradición y de mis familiares y amigos que aun conservo por aquellos lares.

La Semana Santa es una orgía de sensaciones para los cinco sentidos.

Después de la procesión, he entrado en la iglesia que había detrás mío, he seguido todos los protocolos que aprendí en mi infancia y he acabado de rodillas rezando a un Dios en el que casi no creo y en el que le pido por los seres que ya no tengo a mi lado y que según me enseñaron en el colegio, ahora deben estar cerca de Él. Mi padre no era el mejor padre del mundo, pero lo sigo echando de menos y cada día un poquito más. Y no me consuela que esté en un mundo mejor con el ser que lo creó y que también me lo quitó. No lo entiendo, aunque quiero hacerlo. Aquí mi parte racional, sabe que lo único que hago al intentar pensar en otra vida es engañarme. Pero muy dentro de mi corazón algo me dice que debería creer o al menos intentar convencerme de que hay un ser humano superior que gobierna nuestras vidas. Como dato curioso, he de decir que un hombre mayor, que no llevaba alzacuellos ha venido a decirme que tenía que cerrar la parroquía. Y yo que estaba tan a gusto y con tanta paz en un sitio tan grande, tan amplio y tan vacío…

Una respuesta to “Semana Santa. Dedicado a David Benítez Marchante”

  1. Spain:

    Mientras unos mercenarios roban y estafan al pueblo para henchir con su sangre los bolsillos de esos a los cuales apellidan mercados…
    Mientras lo gravan con más y más sacrificios, con más y más cadenas, con más y más hambre… a cambio de amañadas promesas sobre un edén venidero cuya propiedad, nadie lo dude, tendrán registrada a sus nombres…
    Mientras esos mercenarios convierten en “terroristas” a los hijos del pueblo con el valor de enfrentar a sus cadenas puños bien cerrados…
    Mientras que, como judíos en detención PRE-DELICTIVA bajo el nazismo alemán, Isma, Dani y Javi son encarcelados para evitar que mañana cometan un teórico delito contra los amos del dinero…
    Mientras quienes gestionan albergues para cuerpos sin casa, en ciudades repletas de casas sin gentes, se quejan: “no sabemos qué es lo que está pasando, pero está volviendo… gente que parecía que se había recuperado, personas que hasta han estado trabajando, y ahora se encuentran casi peor que antes”…
    Mientras el coste de la vida aceleradamente se dispara y los ingresos dejan de ser una realidad para habitar en el espectral mundo de la esperanza…

    Las voces del pueblo escriben:
    ,) “Volveremos a tejer el esparto y quizás exportemos las alfombras y volveremos a cuidar las cabras y ¡Ay de quién no tenga una!”.
    ,) “De pequeño vi escrito en un muro: Mata un rico. Aunque tú no sepas porqué, él sí lo sabe. Me ha costado años entenderlo”.
    .) “Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica… se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza!. ¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora?. Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo!. Es preferible la muerte que la miseria. Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo. Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!. Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden… ¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!. ¡Tened coraje, esclavos!. ¡Levantaos!”.
    ,) …

    Pulsar “Entrar” en:

    http://aims.selfip.org/spanish_revolution.htm

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