Mi viejo Clio, mi viejo y efímero amigo

No soy un tiparraco que le gustaría tener un vasto garaje con muchos coches, en mis mejores sueños tengo 4 ó 5 como mucho, y eso siendo muy generoso conmigo mismo, siempre he pensado que los coches están para conducirlos y no para tenerlos como muebles, exceptuando el Audi TTS Roadster que lo dejaría en el salón descapotado toda la vida…

Pero mi gran carencia es no haber tenido muchos coches con los que disfrutar por las carreteras de Andalucía o del resto del planeta. Después de mi añorado R19, me compré un pequeño Clio 1.4 de 75cv, después llegó el Megane de mi padre y por último mi querido José Luís. A la espera del Mini Clubman Cooper S.

Con el Clio no recuerdo grandes aventuras, ni grandes confesiones, aunque si tuve la oportunidad de ir a Guadix en Semana Santa, pero nada más. Sinceramente, pasó por mi vida sin mucha pena ni gloria, aunque eso no quita que no le tuviese el aprecio que se merecía. Faltaría más, era un coche, y era mío.

Por motivos que no vienen al caso, acabó en manos de mi hermana, y ésta tuvo que venderlo a una tercera persona. Desde hace un tiempo, ese ser humano volvió a su país natal y el pobre Clio está dejado de la mano de Dios y del Hombre en un parking en el pueblo de mi madre, donde recibe sin rechistar cada uno de los rayos del sol durante todo el tiempo que el astro rey se pasea por el cielo de estas islas mediterráneas.

Hoy lo he visto y me ha dado mucha pena… Si pudiera lo compraría, pero tampoco es algo que me apetezca de verdad, durante el tiempo que fue mio, tuvo un montón de averías y con mi hermana la cosa no mejoró. Lo que si me gustaría realmente es que alguien lo sacase de ahi y le diera un final feliz a esa vida un poco triste que tuvo y que nunca fue realmente querido ni acogido en una familia como se merecía realmente…

Vaya desde este rinconcillo mi pequeño homenaje a un pequeño coche que estuvo conmigo un pequeño espacio de tiempo.

2 comentarios to “Mi viejo Clio, mi viejo y efímero amigo”

  1. Que historia más triste la de tu viejo Clio. Parece que cuando cambiamos de coche, vivimos tantas cosas dentro de ellos, que una pequeña parte de nosotros y de nuestra historia se queda con ellos para siempre.

    • La verdad es que si. Cada coche se lleva un cachico de cada uno, aunque la verdad sea dicha, este de mi se llevó poquito. Ojalá exista el cielo para los coches y tenga un lugar especial o que se reencarne uno nuevo y vida una vida mejor.

      Si teneis cinco minutillos, mirad el caso contrario en este mismo blog. En la entrada a mi añorado RENAULT 19.

      Gracias por comentar.

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