Archivo para octubre, 2012

Banyalbufar i Estellencs. El plaer de conduir sense fer via / Banyalbufar y Estellencs. El placer de conducir despacio

Posted in Mis cosas with tags , , , , , , , on 4 octubre 2012 by Buenaventura

S’altre dia vaig tornat a la Tramuntanta. Aquesta vegada he anat ben acompayat i he anat des de Esporles a Andratx, amb paredes en Banyalbufar i Estellencs. Dos pobles que son a la vora de la Mediterrànea i estàn construits a la ladera d’aquesta serra i d’aquesta carretera que tan m’agrada. El meu petit cotxe no feía vía. Ll’agulla del conta revolucions mai ha arribat a la zona vermella. Vaig anar ben a poc a poc. Gaudint de la pròpia carretera, però també de la companyia.

Encara no se que té aquesta carretera, la Ma-10, que em fa pensar de manera distinta, i els colors amb el que miro el món canviam quan recorro tots el seus revolts. Ara no recordo ni tampoc vull recordar quins varem ser els meus pensaments, només puc dir quan m’agrada conduïr per aquesta part de l’illa.

A vegades,  es pot gaudir d’una carretera anant sense fer via.

A vegades, es pot gaudir d’una carretera i del seu voltant.

El otro día volví a la Tramuntana. Esta vez bien acompañado y fui desde Esporlas a Andratx. Con paradas en Banyalbufar y Estellencs. Dos pueblos a la orilla del mediterráneo y construidos en la ladera de esta sierra y de esta carretera que tanto me gustan. Mi pequeño coche no iba rápido. La aguja del cuentarrevoluciones nunca llegó a la zona roja. Fui despacito. Disfrutando de la propia carretera, pero también de la compañía. Sigue leyendo

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Espartanos. Historia real y verídica de un valiente grupo de soldados.

Posted in Mis cosas with tags , , , , , , on 4 octubre 2012 by Buenaventura

Dicen que en las guerras los hombres se fortalecen y su testosterona se multiplica hasta insólitas cotas debido a la adrenalina que produce el simple hecho de derribar a un enemigo. Las guerras y la batallas no solo se libran en grandes extensiones de tierra o en alta mar, a veces, la peor guerra es aquella que se libra en pequeñas trincheras como el propio hogar de cada uno. Y de eso se trata esta entrada, de una pequeña gran batalla cuyos protagonistas ascendieron desde lo más profundo del averno.

Un batallón de  espartanos oriundos de los más recónditos confines del mundo conocido peleaban día y noche con la amarga y triste paz que no les permitía disfrutar y ganar dinero con su oficio. Mercenarios.

Cada uno buscaba y rebuscaba como llevar a casa un trozo de pan para él o para su familia con mayor o menor fortuna dependiendo de los vientos y de las cosechas. La hambruna e incluso la locura se hicieron vecinas de su maltrechos hogares, y cuando digo maltrechos hogares, no me refiero a su debiluchas edificaciones donde residían, quiero decir a su maltrechos corazones que veían con impotencia el pasar de los días y como las salidas y puestas de sol cada vez ocurrían con mayor celeridad. Sigue leyendo

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