La mujer del arpa

Recuerdo de mi abuelo las hojas de lechuga con una pizca de sal.

Recuerdo de mi abuela sus manos con olor a lejía.

Andaba yo por las callejuelas del centro antiguo de esta ciudad que me permite vivir en sus calles con mi fiel compañero Darwin, que tiene como sana costumbre acompañarme por mis paseos matutinos en pos de una reducción de mi barriga, ya que la muy golfa ha decidido hacer una consulta de autodeterminación, Y GANARLA.

Como siempre, mis paseos carecían de rumbo fijo, eran erráticos en el destino pero muy orientados en los pensamientos.

Callejeaba, callejeaba…

A llegar a  los Jardines del Obispo se encontraba X, acompañada de su carro robado de un conocido supermercado, repleto de chismes, cachibaches y enseres de los más variopintos, y un arpa. A pesar de ser una calle lindante con la Iglesia Mayor, en ese momento no había nadie por donde nos encontrábamos los tres personajes. Además de un agudo gorjeo de algunos pájaros, de esa arpa salía un sonido hipnotizante…

Recuerdo de mi abuelo las hojas de lechuga con una pizca de sal.

Recuerdo de mi abuela sus manos con olor a lejía.

Y esos recuerdos me transporta a Andalucía.

Continuará…

Dedicado a M.T. (Me debes una horchata)

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