Tiempo

navidad - mayo 07-08 021Como decía aquel, todo es relativo, y supongo que el tiempo es la punta de lanza de esa popular reflexión.

En estas fechas otoñales, y desde esta pequeña isla de la mediterrànea acompañada por una llovizna que ni el más optimista campesino la hubiese imaginado tan abundante y tan escalonada en el tiempo, por lo que he de suponer que los campos y cultivos se habrán regado mucho y muy bien, pero vayamos al tema que me concierne en estos momentos.

Según el calendario Gregoriano, hoy estamos a 27 de noviembre del año 2013, Martés para ser más exactos y las 12:30h es la hora que marca mi viejo ordenador, que se resiste a dejar este mundo y valientemente aguanta mis ratos de ocio y asueto dignamente. No solo soporta con valentía y gallardía mis blogs de coches, mis periódicos, el vistazo a las redes sociales, sino que ahora también, he conseguido o estoy intentando conseguir, pasar mis fotos a eso que la gente llama “La Nube”, un Ente misterioso que me permite almacenar todas las instantáneas que tengo en el disco duro, más las que voy haciendo en mi aprendizaje como ser humano andaluz que desea hacer buenas y bonitas fotos.

Uno de los álbumes se titula “Habitantes de la Guillermina“, donde los únicos protagonistas somos mi Turpi y este servidor. Y repasando, repasando me he dado cuenta de que hay un gran intervalo de tiempo, alrededor de dos años, que ni tengo fotos, ni cámara, … pero ni siquiera recuerdos de ocio.

Esos dos años corresponden a mi última etapa en mi anterior empresa, penúltima, si tenemos en cuenta los 6 meses que estuve trabajando sin cobrar, y que lo único que hacía era trabajar, trabajar y más trabajar por un sueldo mísero, pagado mal y de manera tardía. Con nuestro jefe recordándonos la vasta cantidad de solicitudes de empleo que tenía colocadas estratégicamente en una de las esquinas de su gran mesa.

No recuerdo ningún libro, bueno, alguno que otro, no recuerdo viajes de placer, solo salidas a la península con camiones que muchas veces daba miedo dormir en ellos, y cuyas cargas superaban con creces el máximo permitido por ley, que son 40.000kgs.

Recuerdo esos años como de sacrificio y lucha, esperando una recompensa que nunca llegó, de hecho, a aquella esclavitud en cubierta se le añadió la tortura mental de tener que ir a trabajar, repito, durante 6 meses, sin cobrar. Arrancaba el coche por la mañana, en la mochila, un bocadillo y una botellica de agua, solo esa imagen me decía que estaba perdiendo dinero, que mi cuenta corriente, y la de mi Turpi, iba menguando jornada tras jornada.

Lamentablemente no fui el único, ni el primero, ni el último. Quien no ha tenido un conocido o lo ha vivido en primera persona la impotencia de trabajar gratis  o lo que en teoría es peor, no tener trabajo. Hoy, tres años después no quiero culpar a nadie, ni a ZP, ni a Rajoy, ni al Tripartito Balear, ni a mi jefe que prefería gastarse el dinero en sus aviones o en su conocida afición a la cocaína… No, hoy no es el tema.

Todo esto por qué viene…

Como ya he dicho antes, estoy colgando mis fotos en internet, así, gracias a las nuevas tecnologías, que por otra parte, ya no son tan nuevas, disfrutar de todos esos momentos que he vivido junto a mi Turpi, mi coche, mis amigos en cualquier parte del Estado Español.

La foto que ilustra esta entrada es para mi la más triste de esa época. Sé que llegué la península, después de dos o tres días fuera, y cuando estaba llegando a casa a media mañana, mi jefe me dijo que tenía que coger el mismo barco en el que había venido. Tenía el tiempo justo para ir a casa, cambiar la ropa y otra vez a cruzar el mare nostrum.

Para asegurarse de que vine a casa, cambiase la ropa y descansase cinco minutos la Turpi me pidió que me hiciese una foto con mi Winnie The Pooh gigante…

Ahora, a pesar de todo lo sucedido, a pesar de lo que he perdido por el camino, y hay alguna que otra gran pérdida, se podría decir que soy feliz, y que tengo algo que para mi era una utopía. CALIDAD DE VIDA. Realmente no sabía lo que era eso hasta hace bien poco.

Me “jarto” de leer, me “jarto” de conducir e ir en bici, he empezado con aquello que me gustaba de chico con este nuevo mundo que es la fotografía, y bueno, sigo sin terminar el scalextric, pero todo llegará…

Nada más, bueno sí, que mi vida y mi travesía por ese infierno no hubiese podido ser llevadera sin mi compañera. Mi Turpi.

Ahh y ahora tengo otro cacho carne al que me muero de ganas de ver cada vez que llego de trabajar. Mi perro.

Sed felices, y no os alejéis mucho de las personas que amáis, pueden pasar los días y a lo mejor el saco de los buenos momentos puede  encontrarse demasiado vacío.

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