Archivo para dinero

Mi hucha de Le Mans II

Posted in Mis cosas with tags , , , , , , , , , , , , , on 5 septiembre 2012 by Buenaventura

Después de una copiosa merienda con mis compañero de trabajo, tanto mi estómago como mi corazón andasluz están henchidos de una felicitad que hacía tiempo que añoraba, meses, incluso años. No solo ha sido la cantidad ingesta de comida de hoy (y la de ayer), esta felicidad viene dada en su mayor parte por la tranquilidad y estabilidad laboral en la que me encuentro, y más aún si tomamos como  vara de medir la exclavitud en la que me encontraba hace un año y medio, pero vamos a lo que vamos.

Esta felicidad, tanto física como emocional han hecho que empiece otra vez a intentar eso tan idílico como son la buscada y consecución de sueños. El primero de todos, y el más próximo es que podré visitar Huelva en menos de un mes y por tanto, ya habré visitado las 8 provincias de mi amada Andalucía y por ende completaré mi colección de camisetas. Sigue leyendo

Antes de dormir…

Posted in Mis cosas with tags , , , , , , , , , , , on 8 diciembre 2008 by Buenaventura

El otro día tuve que ir a repartir con la furgonetilla, un cargamento de sillas de diseño de color naranja. Realmente las sillas no eran feas y más aún si tenemos en cuenta que el naranja se encuentra entre mis colores favoritos, de hecho, todos los colores son mis favoritos, a excepción del rojo. Una paradoja que tengo con mis inclinaciones politicas. El cliente en cuestión era una nueva escuela de equitación perdida por uno de esos pueblos pequeños de la isla de Mallorca. (vaya por delante que no daré ningún dato sobre nombres, no merecen publicidad) Después de buscar y buscar encuentro al que supongo que sería el encargado del barecillo que iban a inagurar en la susodicha escuela, y tras hablar con él un ratillo definio a sus clientes como: ” distintos, especiales…. vamos pijos” Sinceramente, no veo asistiendo a una cena en ese lugar, ni siquiera si me tocase la primitiva y en el banco tuviese más dinero que este grupo tan elitista. Eso sí, todo el mundo que me veía con mi chaleco reflectante, mi carretilla con mi caja enorme, me saludaba muy cortésmente, tanto si llevaban trajes caros, como equipaciones de Paddel, que digo yo que no serían de las del Carrefour. Lo que realmente me extrañó es que en el aparcamiento no hubiese ningún coche digno de mencionar, Había un Clase A muy equipado, pero nada ostentoso. Sigue leyendo

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