Archivos para Iveco

Oda a mi pequeño IVECO

Posted in Mis cosas with tags , , , , , , , , , , , , on 1 febrero 2016 by Buenaventura

20160201_102939Hoy cierro un nuevo capítulo de mi vida, de mi vida laboral. Sin cambiar ni de empresa, mucho menos de profesión creo que voy a ganar un poco más en salud y en calidad de vida. Así que ahora que pienso retomar viejas costumbres, no se me ocurre manera mejor de realizar este propósito homenajeando a ese cacho de hierro y fibra de vídeo que me ha acompañado a lo largo de este último año. Mi Iveco 360.

Hemos recorrido muchos kilómetros,

Hemos hablado mucho, y hemos compartido infinidad de silencios.

Hemos visto mil estrellas y hemos visto mil amaneceres.

Sé que no te he limpiado lo suficiente, sabes que no tenía mucho tiempo.

Te he enseñado la buena música, el buen flamenco. Tú me has enseñado a conducir un poco más, y que no hay calles estrechas, solo coches mal aparcados.

Que como te he dicho esta noche de menguante luna, será difícil que conozcamos juntos nuevas carreteras, de esas de las que tanto te he hablado y a las que tanto anhelo, pero deseo que algún día tu surques esos caminos casi infinitos. Sigue leyendo

Un tipo curioso.

Posted in Mis cosas with tags , , , , , , , , , , on 25 septiembre 2009 by Buenaventura

4.30 de la mañana. Suena el despertador. Creo que es temprano hasta para mi. Las tareas a realizar hoy no estaban muy claras, exceptuando que debía acompañar a un chófer a la nave nuestra y después a cargar plásticos para reciclar. Sin saberlo se iba a convertir en el personaje humano del día, de la semana y casi de los últimos quince días.

Le pondremos un nombre ficticio…Hernán (por que al igual que el descubridor, éste ser humano es oriundo de Extremadura). Hernán es un tipo bajito, no más de 1.50m, Conducía  un Iveco de 9 años con el típico chasis rojo. Y lo único que superaba los pliegues de su veterano rostro eran los miles de kilómetros que lleva haciendo desde tiempos inmemoriables. Hará unos 3 años le dió un derrame cerebral dejándolo casi sordo, sin fuerza en la mano derecha y con una extrema delgadez que implicaba mirarlo dos veces para encontrar su pequeño cuerpecillo, de donde brotaban como dos cometas unos ojos negros profundos como una noche sin luna. A pesar de tener 60 años, consevaba el pelo que hacía juego con sus acais y tal y como iba vestido, parecía presidente de honor del club “YO NO ME VISTO, ME TAPO” del cual soy socio. Sigue leyendo

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