Tristeza selectiva

Andaba yo esperando a que me descargansen el camión como corresponde a mi oficio y mi categoría profesional cuando de repente sentía unos lamentos en forma de aullidos de gato…

Durante esta semana me toca descargar el camión en una localidad de Las Islas Baleares, lejana de la Gran Ciudad de Palma. La descarga en si, o el sitio donde aparco el camión para realizar dicha tarea no tiene nada de especial, es el supermercado medio en lo que ha descargas se refiere, bien es cierto que tiene una cosa peculiar que no he encontrado en ningún otro sitio. (En catalán se diría enlloc, y me gusta esa expresión?La peculiaridad reside en que una madre gata y sus hijos gatos vienen a recibirme, bueno, a mi no, al pescado que traígo conmigo y del cual dan buena cuenta gracias a la amabilidad del operario encargado de bajar los palets y llevarlos al almacén.

Pero hoy, al aparcar el vehículo he visto algo que en otro momento fue un animal vivo, solo se distinguían vísceras, pelos y patas blancas. El mismo gato cuatralbo que estos días atrás venía a recibirme e incluso me dejaba que le acariciase un poquillo, llegando a cogerle un cariño pequeño, pero tan real y cierto como la pena tan grande que me ha dado al ver pegada al asfalto esa amalgama de huesos y carnes que en su momento formaron un ser vivo.

Mientras la descarga continuaba la madre aullaba de manera desesperante, el cadáver de su hijo o hija, aun estaba reciente.

De repente todo se  tornó en silencio.

La gata desapareció.

Lo siguiente fue el sonido eléctrico del motor del toro mecánico que se aproximaba al camión y que con una cierta alegría me contó que tanto la madre como el hijo o la hija estaban detrás del almacén. “Ese sería otro gato que no estaba acostrumbrado al pasar de los coches”

Mi tristeza y mi pena desaparecieron como por arte de magia.

¿Por qué?

¿Por el simple hecho de que yo a “la primera víctima” la había visto 3 días?

¿Eso pasa con las personas? Creo que quitaré los interrogantes. ESO PASA CON LAS PERSONAS.

Hay muertos que valen más que otros, y no me refiero distintas clases, grupos, etc, me refiero a personas similares que lo único que les diferencia es haber tenido la dicha o desdicha de haber nacido en un lugar u otro.

Sabemos que en Ohio muere una mujer de 45 años, madre de dos hermosos gemelos, divorciada y que trabaja en un Seven Eleven. Podemos llegar a seguir su cuenta en Twitter y hacernos amigos de la Fallecida en el Feisbuk, pero… ¿qué pasa con el resto de poblaciones o lugares?

Pues que importan poco o nada. Allí al lado, en Próximo Oriente están muriendo personas a decenas por día y solo se merecen una breve reseña en algunos informativos estatales. La pobre mujer que murió agonizando con un hueso de pollo en los USA ocupó demasiado tiempo.

¿Entrada cargada de demagogía? Sí.

Pero es mi entrada y es lo que pensaba mientras veía los restos de un animal por el cual sentí tristeza el tiempo que lo confundí con otro.

Besos y buenas noches para todos.

2 comentarios to “Tristeza selectiva”

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